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Los biopesticidas de esta biotech chilena permiten combatir el perjudicial hongo Botrytis cinerea.

Los fungicidas, a diferencia de los biopesticidas naturales extraídos de las plantas, son compuestos químicos de uso hasta ahora habitual para controlar los hongos que afectan a los cultivos.

Muchos de estos compuestos son sustancias orgánicas sintéticas con un amplio abanico de toxicidad y persistentes en el medio ambiente.

Añadiendo relevancia al alcance y problemática de su uso, anualmente se aplican en el mundo miles de toneladas de fungicidas para controlar los efectos perjudiciales de varios hongos.

Como alternativa al uso abusivo de sustancias químicas tóxicas para el ser humano y el medio ambiente se han desarrollado estrategias de bioprotección de cultivos y biopesticidas.

 

El hongo de la discordia

El hongo Botrytis cinerea, cuyo nombre “Botrytis” deriva del griego y significa “grupos de uvas”, ya que organiza sus esporas reproductoras en forma de racimos, es responsable de la pobredumbre gris y puede atacar a más de 200 especies de plantas, especialmente las que crecen en invernadero, y de entre ellas a la vid.

Botrytis cinerea es un hongo saprófito que ataca a los tejidos muertos o senescentes, penetrando en ellos y causando finalmente la muerte de las plantas. Esto desencadena enormes pérdidas para las grandes explotaciones agrícolas y los agricultores.

Hasta ahora el control de este hongo se ha venido haciendo mediante agentes químicos como el benomil y la iprodiona, los cuales van a ser retirados del mercado ya que los hongos han desarrollado resistencia frente a los mismos.

Un problema que añadir al uso de los fungicidas convencionales es el de que su concentración se debe de aumentar a medida que el hongo va incrementando su resistencia. Esto causa graves problemas medioambientales y afecta a la salud de los organismos que se ponen en contacto con los químicos.

De esta forma se está haciendo patente la acuciante necesidad del acceso a nuevos productos que incrementen la eficacia del tratamiento y que entrañen toxicidades ambientales bajas.

 

Un biopesticida con las propiedades idóneas

Como alternativa a los agentes sintéticos, los pesticidas botánicos o biopesticidas tienen la ventaja de ser compuestos naturales, por lo que representan mayor seguridad para los seres humanos y el medio ambiente.

Esto es debido a que afectan solo al organismo diana o a los estrechamente relacionados y se descomponen rápidamente en el suelo, haciéndoles todas estas características especialmente idóneos para su uso en los programas de gestión integrada de plagas (GIP).

Entre las plantas de las que podemos extraer biopesticidas se encuentra el árbol del quillay, originario de Chile.

El quillay (Quillaja saponaria Molina) es un árbol de la familia de las rosáceas en cuya biomasa podemos encontrar polifenoles y saponinas, estas últimas especialmente del tipo triterpenoide. Las propiedades principales de los extractos del quillay son:

  • Reducción de la tensión superficial de los líquidos,
  • Formación de espuma persistente,
  • Emulsificación de grasas y aceites.

Estas propiedades han hecho que los extractos de árbol sean extensamente utilizados durante décadas en la mayoría de industrias, como la alimentaria y de bebidas, minería, agricultura, alimentos animales y en tratamiento de vertidos.

En cuanto a las propiedades antifungicas del quillay, estas actúan según un doble mecanismo de acción: por un lado induce la respuesta sistémica o inmune en las planta tratadas (llamada efecto SAR, mediante el cual las plantas desarrollan mecanismos defensivos y de ataque frente a organismos patógenos) e inhibe el desarrollo del hongo patógeno en pre y post cosecha.

Pasemos a ver ahora el nuevo método de producción en el que no se utilizan terrenos de cultivo ni sustancias químicas o exposición a metales pesados.

 

Los beneficios de la producción in vitro de sustancias biológicas

El uso de plantas como fuente de sustancias con actividad biológica requiere disponibilidad de biomasa. Esto provoca que no siempre se mantenga el equilibrio entre su producción y su consumo, llegándose a producir situaciones de sobreexplotación del producto por una demanda que supera a la capacidad de producción.

Por otra parte, la composición química de las plantas se ve fuertemente afectada por el ambiente en el que se desarrollan, suponiendo esto un problema cuando son usadas como fuente de producción de principios activos, como en el biofarming.

De esta forma se ve necesario el desarrollo de metodologías que permitan el uso sostenible de las fuentes naturales de la sustancias biológicas: el cultivo in vitro de tejidos vegetales para obtener extractos activos.

Entre estas técnicas se encuentran el cultivo in vitro de quillay a partir de semillas y mediante embriogénesis somática (Vega A y Prehn D (2005)). Otro método consiste en la inducción e inicio de la maduración in vitro de tejido embriogénico de Quillaja saponaria, o utilizándose yemas axilares de árboles adultos (Ciencia e Investigación agraria 32(3):197-207). 

También se puede obtener una sobreproducción de los metabolitos bioactivos usando estimulantes para su biosíntesis, entre ellos: agentes inductores, bióticos y abióticos.

 

La biotech líder mundial en producción del biopesticida contra Botrytis

La compañía chilena que se encuentra tras este nuevo desarrollo es Botanical Solutions.

La empresa fue fundada en 2013 con el propósito de revolucionar la industria de productos biológicos a nivel mundial.

Desde entonces se han centrado en desarrollar uno de los biopesticidas bioquímicos más avanzado para la agricultura convencional hasta la fecha.

Mediante las técnicas de biotecnología vegetal anteriormente citadas, han sido capaces de sacar el máximo potencial de la flora nativa sin afectar su fuente silvestre. Esto es debido a que su modelo de producción se basa en el cultivo in vitro de las plantas en los laboratorios, lo que hace que no sea necesario el uso de terrenos de cultivo para este fin. Además, esta modalidad de cultivo permite que puedan controlar y afectar a gran parte de los factores implicados en el correcto funcionamiento del cultivo.

De esta forma, mediante su biopesticida Botristop, desarrollado a partir de los extractos de quillay y enriquecido en sustancias bioactivas extraídas de la propia planta, han creado un método para proteger de manera efectiva los cultivos de uva y arándanos de los efectos del hongo Botrytis cinérea, y todo ello sin el uso de residuos químicos. Asimismo su biopesticida ofrece flexibilidad a la hora de incorporar nuevas soluciones para programas de manejo integrado de plagas, a la vez que cuida la seguridad de la fuerza de trabajo agrícola y el medio ambiente.

La misión de Botanical Solutions consiste “producir nuestra propia materia prima con cero impacto ambiental.” Para saber más acerca de esta empresa y sus productos accede a su web o contacta con ellos clicando aquí.

Es la hora también de que descubras el resto de alternativas al uso abusivo de sustancias químicas tóxicas para el ser humano y el medio ambiente, entre las que se encuentran estrategias de bioprotección de cultivos y nuevos biopesticidas.

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