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Recomponer y diversificar nuestra flora bacteriana para tratar enfermedades: los beneficios de los probióticos.

Los probióticos contienen microorganismos que de forma natural habitan nuestro organismo en condiciones de salud y que nos permiten desarrollar gran parte de nuestras funciones vitales. 

Según la ISAPP (International Scientific Association of Probiotics and Prebiotics) “un probiótico debe estar vivo cuando se suministra, sobrevivir al entorno gástrico, haber pasado una evaluación controlada para documentar los beneficios sobre la salud del huésped receptor, ser un microbio o combinación de microbios definido desde el punto de vista taxonómico (a nivel de género, especie y cepa), y resultar inocuo para su uso previsto.” Los formatos en los que nos los podemos encontrar son en cápsulas, comprimidos masticables, barritas o sobres, así como en botellas y blísters, y al ingerirlos recolonizan y devuelven el equilibrio a nuestro ecosistema microbiótico.

La microbiota humana está formada por cerca de 100 trillones de células microbianas, representa de este modo el 50% de nuestro organismo y se encuentra extendida por todos nuestros órganos y tejidos además de desarrollar una amplia variedad de funciones, entre las que se encuentran la producción de vitaminas, la estimulación y el correcto funcionamiento del sistema inmune y la modulación del riesgo de padecer enfermedades metabólicas como la diabetes y la hipertensión arterial.

Es por ello por lo que se la considera como a un órgano: el microbioma, cuyo correcto funcionamiento depende del mantenimiento de la diversidad microbiana natural en nuestro organismo y de sus condiciones óptimas de desarrollo y crecimiento.

Microbioma intestinal formado por bacterias colonizadoras de las diferentes partes del sistema digestivo: Bifidobacterium, Lactobacillus, Enterococcus y Escherichia coli. 

Sin embargo, hábitos de vida de las sociedades modernas como el uso de antibióticos, comida refinada, desinfectantes (detergentes y lejías) disminuyen la diversidad y el funcionamiento de estas comunidades bacterianas en nuestro interior y en nuestro entorno, lo que se ha relacionado con el aumento de desórdenes metabólicos e inmunes asociados a toda una serie de enfermedades.

 

La expedición en busca de la salud de nuestros microbiomas 

Para contrarrestrar los efectos adversos de los hábitos higiénicos desmedidos y los desórdenes sobre nuestro microbioma, la compañía catalana AB·BIOTICS se propuso recolectar y aislar cepas de bacterias acidolácticas de personas sanas de todo el mundo.

Expediciones en busca de la microflora saludable de AB BIOTICS.

Con ese objetivo AB·BIOTICS se ha embarcado en expediciones a áreas de todo el mundo en las que los estilos de vida modernos han tenido menos impacto, y en los que la microbiota original se ha preservado, hasta llegar a aislar en la actualidad a más de 1.000 cepas wild-type reunidas en su banco de cepas microbianas.

Éstas representan el conjunto de cepas que se están perdiendo en las sociedades más desarrolladas y cuyas poblaciones se deben de recuperar para aumentar la salud en diferentes áreas médicas.

De entre estas ha seleccionado a las que tienen mayor beneficio clínico a diferentes niveles: regulación gastrointestinal, reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares, reduciendo los niveles de grasas en sangre y con ello los procesos de la arteriosclerosis. Otras se pueden aplicar en el cuidado oral, de los resfriados, cuidados pediátricos, dermatológicos, renales, uro-ginecológicos, del peso y de los huesos.

Veámos cómo se consigue generar estos efectos beneficiosos con los probióticos en las enfermedades cardiometabólicas y en las del sistema inmune.

 

Probióticos con efectos cardiometabólicos

Las líneas de probióticos basados en cepas de Lactobacillus, los cuales tienen un papel esencial en la regeneración de la flora intestinal y la protección frente a organismos patógenos, ya estos últimos no toleran las condiciones ácidas que generan estas especies al fermentar la lactosa a ácido láctico. Por otro lado, según las evidencias de los estudios clínicos también permiten reducir un 12% tanto los niveles de colesterol absorbidos con la dieta como el colesterol endógeno, lo que se traduce en un descenso de los niveles de colesterol en sangre.

Esto último es lo que les diferencia del resto de soluciones que existen en el mercado, ya que al ser capaces de reducir los niveles de colesterol, LDL y LDL oxidado en sangre, frenan de esta manera los procesos de la arteriosclerosis.

La arteriosclerosis consiste en la acumulación de grasas, colágeno y células inflamatorias en las paredes de las arterias, lo que provoca que se obturen, reduciendo el riego sanguíneo y pudiendo provocar así infartos y otras enfermedades cardiovasculares.

De este modo, al reducir la disponibilidad en sangre de estas grasas formadoras de la placa arteriosclerótica, estos probióticos abren el camino para la aplicación de la terapia probiótica en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Siguiendo en esta línea,  diferentes probióticos combinan los beneficios de las cepas de lactobacillus junto a la acción del arroz de la levadura roja germinado (Monascus purpureus), y la acción del OMEGA 3 ( ácido linoleico alfa, ALA), para reducir los niveles de colesterol y otras grasas en sangre.

El ingrediente activo monacolin K de Monascus purpureus reduce de manera efectiva el colesterol total y las concentraciones de LDL-colesterol en individuos con hipercolesterolemia, siendo también un inhibidor de la síntesis de colesterol. De este modo permite mantener la concentración normal de colesterol en sangre.

Al incluir los efectos del Omega 3, un ácido graso esencial que nuestro cuerpo no puede producir por lo que debemos de incorporarlo con la dieta (es introducido en las cadenas tróficas a partir de las microalgas, que son las que lo producen). ALA u Omega3 modula el metabolismo hepático del colesterol, contribuyendo al mantenimiento de los niveles normales de colesterol en sangre, y además reduce la producción de triglicéridos en el hígado y con ello de VLDL.

Estos ácidos grasos experimentan de este modo un incremento de la beta-oxidación provocando un descenso de su disponibilidad para la biosíntesis de triglicéridos en el hígado.

 

Probióticos fortalecedores del sistema inmune

La microflora más abundante en nuestro organismo está presente en las partes distales del intestino y contiene una serie de componentes capaces de activar el sistema inmunológico. La microbiota intestinal no sólo proporciona un estímulo importante al sistema inmunológico humano tanto innato como adaptativo, sino que también co-media en el metabolismo y homeostasis inmune.
Se ha reportado que la microbiota y sus componentes mejoran diferentes respuestas inmunitarias como la fagocitosis, la actividad de las células natural killers y la producción en la mucosa de la inmunoglobulina A, especialmente en los niños, lo que conduce a un funcionamiento óptimo del sistema inmune.
Algunos autores han informado de que los probióticos pueden activar la respuesta de las células T reguladoras que aumentan la producción de las moléculas inmunomoduladoras como la IL-10 y el TGF-ß. Estas citocinas mantienen activos a los linfocitos T, y estos en último término son los encargados de reconocer y eliminar las células infectadas por organismos patógenos y las células cancerígenas o con alteraciones graves.
Activación de los linfocitos T. Cuando las células T encuentran el antígeno al que unirse sobre la superfície de las células infectadas o gravemente alteradas, dirigen y regulan las respuestas inmunes a la vez que atacan a las células infectadas o cancerígenas. 
De esta forma, los probióticos fórmulados a base de cepas de Lactobacillus junto a minerales y vitaminas, aportan evidencias clínicas de la reducción de infecciones durante su administración. Incrementan los porcentajes de células T-supresoras activadas y de natural killers, permitiendo el aumento de la salud general en población anciana mediante la mejora del estado nutricional y previniendo la incidencia de costipados y de la tos. También aumentan la respuesta a vacunas y ayudan en condiciones de inmuno-senescencia.

 

Estos son algunos de los ejemplos de los beneficios de los probióticos. Os dejamos con el siguiente vídeo en el que se detallan el resto de líneas de tratamiento desarrolladas por AB·BIOTICS, describiendo en qué enfermedades y desórdenes se pueden utilizar como terapia y de dónde se extraen. ¡¡ Esperamos que lo disfrutéis!!

 

Image credits:  Anatomy Insider, Kateryna Kon, crystal light, Designua / shutterstock.com

Referencias:

http://www.ab-biotics.com/products/probiotics.html

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