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China planta cara a la mala ciencia.

China, el gigante asiático, se posiciona como el gran productor de ciencia con 426 mil publicaciones para 2016 frente a las 409 mil de EEUU. Aunque este volumen de publicaciones represente el 18,6% del total documentado en la base de datos Scopus de Elsevier la realidad es que sigue sin ser el líder de la ciencia.

En cuanto a citaciones ocupa el quinto puesto y EEUU le vence en I+D con 500 mil millones de dólares invertidos frente a los 400 mil millones de China.

Con el objetivo de mejorar la calidad de sus publicaciones, el gobierno chino ha optado por una serie de políticas con tal de penalizar a los científicos que opten por el fraude y malas conductas, y así filtrar la mala ciencia.

Aunque hace dos décadas que están combatiendo la mala ciencia, es ahora cuando el gobierno de China ha decidido que ha llegado el momento de aplicar cambios con peso político. La primera condición, y tal vez la más destacable, es que los investigadores se verán disuadidos de publicar en revistas que China considera de baja calidad académica, mal administradas o creadas con ánimo de lucro. A estas revistas se les acostumbra a conocer como predatory journals o revistas depredadoras por su agresivo modo de operar.

Este es el libro de los monstruos que aparece en las películas de Harry potter. Aunque su imagen sea la que viene a nuestras mentes al imaginar una revista depredadora, su verdadera cara  en ocasiones es mucho peor. 

La mayoría de revistas de prestigio realizan una peer-review o revisión por pares a los artículos que van a publicar con el objetivo de validar la información que van a exponer al público. Este procedimiento destaca por su ausencia en las predatory journal.

 

No es de extrañar si has recordado el experimento en el que Giles Éric Seralini “demostraba” que los ratones alimentados con maíz transgénico desarrollaban tumores, un ejemplo de mala ciencia. Rata Sprague Dawley utilizadas en investigación biomédica. Fuente: Flickr

En ocasiones, las revistas depredadoras son el lugar al que acuden científicos a los que otras revistas les han rechazado la publicación por cometer errores metodológicos, alterar  resultados o utilizar procedimientos que no están aceptados en la realización de un experimento.

 

Puedes imaginar las predatory journals como el antro en el que acaba el borracho al que se le ha denegado la entrada en la disco de moda por armar escándalo en la cola. Y es que no hay distinciones, reciben con los brazos abiertos cualquier artículo siempre y cuando el investigador pague un precio.

Pero hay más, en ocasiones el autor del artículo no sabe que la revista a la que ha enviado el artículo es una predatory journal. El director de la revista promete que su artículo será publicado en open access tras pagar las tasas, pero claro, antes quiere ver el artículo. Si posteriormente el autor se niega a pagar la elevada tasa que pide la revista, ésta literalmente secuestra el manuscrito hasta cobrar el rescate. Incluso puede publicar el artículo en una revista de baja calidad para desprestigiar a los autores.

Solo hay una palabra para definirlos: Mafia.

 

¿Entiendes ahora la posición de China contra estas entidades?  Veamos las consecuencias que acarrea publicar en estos sitios.

China se muestra tajante: Cualquier investigador que publique en una de ‘’esas’’ revistas no recibirá ningún crédito ni se le evaluará de cara a solicitar un trabajo, siendo avisado de todos estos inconvenientes al realizar este tipo de publicaciones. Y va más allá: destinar recursos del estado para pagar la cuota por la publicación en una predatory journal podría poner al científico en un problema más grave. Sobran sutilezas.

Para esclarecer con qué revistas no deben interactuar los investigadores están desarrollando una lista negra, aunque muchos opinan que sería mejor crear una lista blanca. Tales son las medidas que incluso se plantea forzar el cierre de revistas incluidas en la lista negra.

No es difícil toparse con este tipo de revistas, el bibliotecario Jeffrey Beall recopiló una lista con más de 230 predatory journals.

 

¿Quién es el verdugo en esta historia?

El gobierno de China ha dotado a su Ministerio de Ciencia de la autoridad para tomar las medidas oportunas. Esto supone un vuelco de 180 grados ya que hasta ahora eran las instituciones las que se encargaban de regular a sus propios investigadores. De hecho, las instituciones que amparen a los científicos fraudulentos podrían ver su presupuesto reducido. Los científicos que hayan cometido ‘’actos atroces’’ también entrarían en una lista negra.

Con esta estrategia anticorrupción el presidente Xi Jinping pretende conseguir que solo se publique aquella ciencia que tenga el nivel para aparecer en las mejores revistas. Una medida que cree hará a China grande y más independiente.

La Asamblea Popular Nacional de China, máximo órgano legislativo de la República Popular China , por Allen Timothy Chang, CC BY-SA 3.0

Solo falta plantear la siguiente cuestión: ¿Es este el modo adecuado de sanear la ciencia?

Se debe tener en cuenta que los bulos que denigran la verdadera ciencia circulan por las redes sociales, paginas web de baja confianza y cada vez más por revistas como las ya mencionadas. Los anticiencia utilizan como excusa que están publicados en revistas científicas para dar validez a sus palabras.

Esto no solo daña la imagen pública de la buena ciencia, haciendo que la gente sea reacia ante ésta y que se oponga a la investigación y desarrollo como ocurre con los transgénicos. También supone optar por tratamientos como GcMAF, rechazado por la Fundación Anti Cancer debido a irregularidades y defectos en su investigación. Aunque en primer momento la revista Cancer Immunology and Immunotherapy Journal retiró el artículo en el que se le hacía alusión, su nombre ha aparecido en numerosas revistas depredadoras. Estas menciones suponen que a día de hoy siga disponible online en viales de 2,2 ml por 660€. 

 

Nos seguimos preguntando ¿Es este el modo adecuado de sanear la ciencia? 

Aporta tu opinión, solo así daremos un paso adelante.

 

 

Referencias:

https://www.nature.com/articles/d41586-018-05417-1

Lista negra de las predatory journals: https://beallslist.weebly.com/

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