Extendiendo las raíces a partir de simbiontes fúngicos: Symborg nos da la clave.

Soplan vientos de cambio en el panorama agrotecnológico español. La última década ha supuesto el punto de ebullición para emprendedores que han sido capaces de hacerse un hueco en el sector por medio de propuestas cada vez más atractivas. Están relacionadas con una aproximación biotecnológica a las problemáticas agrícolas a las que nos enfrentamos en el siglo XXI, tales como la desertificación o la búsqueda de un desarrollo sostenible desde el punto de vista ecológico y productivo. No obstante, dada las condiciones actuales de inversión agrícola que presenta España, muchas empresas han centrado sus esfuerzos en la apertura de nuevos mercados en el extranjero.

 

La empresa biotecnológica murciana Symborg supone un gran exponente como líder en investigación y desarrollo de innovación agrícola, y sus exclusivos productos se basan en la actividad de microorganismos naturales. La compañía ayuda a los agricultores a maximizar su rendimiento superando el reto de la sostenibilidad mediante el desarrollo de biofertilizantes, biopesticidas y bioestimulantes. El pasado año prosiguió con su plan de consolidación internacional, que comenzó en 2013, en su camino por convertirse en líderes globales del sector Bioagro, habiendo creado filiales en  Méjico, Estados Unidos, Turquía, China, Chile, Argentina y Brasil y consiguiendo introducir sus productos en más de 40 países. Y podrías preguntarte…

¿Cuáles son las claves del éxito que han llevado a esta empresa murciana a la posición de liderazgo mundial en la que se encuentra hoy día? Desde Inspira Biotech te invitamos a que las descubras a continuación.

 

El producto. 

En 2009, Jesús Fernández y Jesús Juárez, ambos con extensas carreras profesionales en los campos de la investigación y la agricultura, fundaron la compañía con una idea en mente: encontrar un hongo capaz de sobrevivir en los áridos suelos de la Región de Murcia, concretamente en las zonas de rambla que poseen una alta alcalinidad y  fuerte presencia de sales. Sin duda alguna, de existir, dicho microorganismo tendría unas propiedades excepcionales que podrían ser útiles en aplicaciones agrícolas. La búsqueda dió sus frutos: el hongo Glomus iranicum var. tenuihypharum, simbionte de las raíces de las plantas, permitía la supervivencia de las especies vegetales a las que se asociaba ante las más duras condiciones. Este hecho es posible gracias la acción de las micorrizas: estructuras arbusculares generadas por el hongo que mejoran el paso de nutrientes a las raíces de la planta, mejorando también su estado hídrico e incrementado su tolerancia a la presencia de elevadas concentraciones salinas en el medio, factores que se encuentran comúnmente asociados a las explotaciones de la agricultura intensiva.

 

Red de micelio externo y esporas extra radiculares (1) y detalles de paredes de las esporas individuales (2) de Glomus iranicum var tenuihypharum. Via Soledad Olalla (Wikimedia Commons)

 

Tras patentar la variedad (convirtiéndose en el primer hongo formador de micorrizas patentado), quedaba la etapa, según el propio Juárez “más complicada”: la transferencia del hongo a las raíces de la planta. Esta ocurre de forma natural mediante la producción de esporas por parte del hongo pero, desgraciadamente, el tamaño de las mismas es demasiado grande como para poder pasar a través de los mecanismos de filtro del riego por goteo, los cuales son el medio idóneo para la dispersión. ¿La solución? Utilizar otras partes propagadoras del hongo y tamizar los productos hasta las 80 micras para asegurar su paso por cualquier sistema de riego.

Los resultados de la aplicación de sus productos fueron satisfactorios: el hongo permitía el aumento de producción de los cultivos a los que se les aplicaba y daba pie a su vez a una mayor optimización de los fertilizantes aplicados. En el siguiente vídeo podemos ver de primera mano el efecto de su producto MycoUp sobre la extensión radicular de una planta de fresa Fortuna en comparación con un control sin inoculante alguno.

 

 

La investigación.

Tal y como podemos comprobar en su página web, Symborg apuesta por aprovechar el potencial de la I+D+i y, según ellos mismos, supone el componente clave del éxito de la empresa.  Desde sus inicios han demostrado la validez de sus productos por medio de publicaciones en diversas revistas científicas. De hecho, cabe destacar que su expansión por el mercado estadounidense comenzó a partir de un informe de la Universidad de California sobre la eficacia de los bioestimulantes en el cultivo de las fresas, lo cual demuestra cuan lejos se puede llegar siguiendo los círculos del mundo académico. En la búsqueda de mejores partners y nuevos mercados destaca su participación en eventos agrícolas y congresos científicos internacionales que han permitido su difusión  por las áreas latinoamericanas más punteras desde el punto de vista biotecnológico: Argentina, Brasil, Perú y Chile. Asimismo, el 2017 supuso un año clave en lo que a internacionalización respecta al apostar por la colaboración con la compañía australiana ThinkBio, con la que comparten varias líneas de investigación y desarrollo biotecnológico. Puedes seguir el recorrido de Symborg a través de los años mediante el siguiente infográfico:

 

Infografía. Hitos históricos en la carrera por el liderazgo mundial de la compañía de biofertilizantes, biopesticidas y bioestimulantes Symborg.

 

La innovación no se queda fuera de las fronteras de la Península: Symborg posee una finca experimental de cerca de 30.000 m2 cercana a la ciudad de Murcia, donde se dedican a realizar los análisis y pruebas requeridos para sus avances biotecnológicos sobre los cultivos, con un método de trabajo basado en las extracciones microbianas dirigidas, la selección de microorganismos adecuados, la definición de cultivos-diana útiles y los ensayos de eficacia.

 

Finca experimental de Symborg. Fuente Symborg.

 

Las personas.

El objetivo de Symborg es claro: ayudar a los agricultores a maximizar la producción de sus cosechas mediante el uso mínimo de recursos y sin riesgo para la salud humana, animal y medioambiental. Su plantilla, que ha alcanzado los 52 trabajadores el año anterior, se compone principalmente de personal con estudios superiores (poseyendo el 10% de ellos el título de doctorado), dando relevancia al papel del personal investigador para el avance del sector. Asimismo, con su nuevo proyecto de construcción de una nueva planta en Alhama de Murcia, cuyo desarrollo previsto se prolongará hasta el 2022, supone una inversión de 28 millones de euros con la que estiman generar 45 puestos de trabajo directos y un centenar de puestos de trabajo indirectos.

 

 

Y tu, ¿cuántas compañías surgidas de la I+D crees que ya están configurando la capacidad sostenible del nuevo mundo hacia el que nos dirigimos?

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Sergio Romera Giner

Sergio Romera Giner, Graduado en Biología por la Universidad de Valencia y estudiante del Máster en Bioinformática en la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria (ETSE) de Valencia. Ha realizado prácticas de investigación relacionadas con el estudio de las islas de patogenicidad de la bacteria Staphylococcus epidermidis con el Grupo Acreditado de Infección Grave del Hospital Universitario y Policlínico La Fe de Valencia. Asimismo, ha participado como biólogo asesor del Spanish Studio of Space (SSS) en el proyecto de restauración paisajística de Cantera Rosales (Hellín, España). Contacta a través de: equipoinspira@inspirabiotech.com

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